martes, 11 de diciembre de 2012

Yes LaCan

Aún a riesgo de ser tildado de talibán psicoanalítico os recomiendo encarecidamente este documental. Si no o gusta quedaros con el momento de la práctica de Lacan que consiste en buscar como un loco el inconsciente. Eso que te persigue todas las mañanas y de lo que te das cuenta sólo a rafagas, como destellos de un flash que no termina de arrancar.

martes, 30 de octubre de 2012

Adolescentes

La pregunta que me rondaba es esta cosa que se escucha a menudo de si los adolescentes de ahora son diferentes o peores o más difícil que los de antes. Pensé que desde la clínica quizás yo podría tener algo que decir sobre esto..Y Si la política decide la educación y el discurso social, pensé entonces que para hablar de los adolescentes de ahora habría que ver como lo político está actuando sobre ellos. Se dice, que los adolescentes ahora son insufribles. Que son una banda de de maleducados, narcisistas y poli-toxicómanos. Todo el día en su mundo con sus nuevos gadgets de contacto. Se dice que no respetan nada que están al botellón y que NiNi. Bueno esto es más o menos lo de siempre. En mi generación nos decían lo mismo y supongo que en las suyas también. En el año 85 eras un pasota con la litrona y ahora eres un NiNi de botellón. Siempre el paso de las generaciones y la reinterpretación que hacen los adolescentes del goce producen el mismo rechazo y prácticamente se escucha, generación tras generación, la misma cantinela. Realmente lo que habría que puntualizar no es tanto la cuestión del hecho adolescente, que responde más o menos a los mismos patrones desde el inicio la cultura, sino que habría que ver la respuesta social que se da al hecho adolescente. Como ya sabrán ser adolescente es ese momento del desarrollo donde el sujeto se confronta al ser adulto. Se producen un cambio hormonal y físico así como un desarrollo final de sus capacidades intelectuales. Gran parte de las experiencias de este período sentarán las bases de su conducta futura. Para el psicoanálisis la adolescencia es realmente un segundo momento. Es la actualización y puesta en escena de todo los encuentros de la infancia. Es el momento de la decantación final del fantasma y su formación sintomática. Casi todas las personas que hayan ido a un psicoanalista o que se hayan visto en la posibilidad de hablar francamente de uno mismo suelen decir "bueno lo mío es de hace mucho tiempo". Y este tiempo es la adolescencia. Se agolpan en esta edad los reencuentros traumáticos esta vez en el marco del fantasma. Y es que casi nadie tiene una infancia traumática. Lo traumático es después cuando el evento se repite. Y ese momento para la actualización de la sexualidad y de la muerte es la adolescencia. Les voy a contar una pequeña historia personal al hilo de esto. Cuando empezaba mi adolescencia, más concretamente andaba en esta especie de limbo hormonal que los manuales llaman pubertad, andaba yo muy neuras con la cuestión de ¿qué es lo que me va a pasar? Atrapado en una especie de urgencia y procastinación por el hacerse mayor. Entonces leía con fruición una de estas enciclopedias antiguas de mi abuelo donde te explican las etapas de la vida, los órganos sexuales y el paso de las estaciones y asistía atónito a todo una futura metamorfosis que estaba por acaecerme. En estas lecturas sobre la adolescencia resaltaba una palabra. La personalidad. La adolescencia es el momento de fijar la personalidad, decían. Absolutamente aterrador. Esto vino a mi mente porque preparando esta charla me llamó un amigo para hablar un rato. Me dijo que había discutido con su novia porque estaba se quejaba de que últimamente repetía una latiguillo que yo tengo. La mujer en cuestión le decía "no tienes personalidad". Entre risas quise tranquilizarle y le dije que eso es mucho mejor que lo de tener personalidad es una mierda. No hay nada mejor que dejarse llevar un poco por el deseo del otro y los dichos del otro. Bien el caso es que esto de la personalidad es algo que se juega en la adolescencia. Este concepto de personalidad, ya aborrecido en su día por Freud, no ha sido más que un asidero para los fenómenos exagerados que han aparecido en los últimos años en la psicopatología. Digamos que, ante las nuevas conductas disruptivas y la pasión por diagnosticar, la personalidad,una idea barroca e indefinible, se ha ido llenando de trastornos hasta el punto que, volviendo a Freud, ya nadie es normal. O citando a Caetano Veloso, " de cerca nadie es normal". Pero me quiero referir aquí al concepto más banal de personalidad, a la idea más callejera que no es otra que la gran pregunta adolescente de: ¿tú quien eres?. En psicoanálisis nos gusta más hablar de identificaciones. La gran vacilación de la adolescencia es que hacer con tu bagaje, con tus identificaciones primarias. Donde colocarlas para a estar a la altura de ser adulto. A ese nivel está la la fascinación adolescente por rediseñar su cuerpo, su vestuario y por adherirse a causas y a artistas. En este punto los adolescentes son los únicos verdaderos fans. La adherencia a un referente es para el adolescente casi imprescindible a sabiendas de la duda sobre su propia historia. El adolescente tiene que tejerse un traje a medida con las identificaciones de su propia historia, su subjetivación y los referentes que le da el discurso en el que está inmerso. Es en esta cuestión del discurso y del Otro donde podemos decir, no que estas generaciones actuales sean diferentes, sino que están sometidas quizás a un grado de mayor de dificultad a la hora de atravesar este trance de la adolescencia. Tal vez la palabra no sea dificultad, siempre es difícil, sino que el discurso en el que vivimos es en si bastante adolescente en el sentido de que es un discurso que solo apunta hacia si mismo. Abundaremos un poco en esta cuestión del discurso. Para ello vamos a seguir a Collete Soler en su trabajo El Discurso Capitalista. La noción de discurso la introduce Lacan en el psicoanálisis en el seminario XVII de El reverso del Psicoanálisis. Sustituye el término freudiano de civilización, un término más amplio y ambiguo, para dar cabida al concepto de discurso como modalidad o tipo de vínculo social. La tesis es que los lazos sociales, los lazos entre los seres humanos, con sus cuerpos, sus palabras y sus conductas, están ordenados por el lenguaje; no existen sin que los ordene el lenguaje. El postulado lacaniano y cito textualmente a Collette Soler es que "la realidad -y entiéndase por esto la realidad de los lazos sociales- está estructurada en el lenguaje y como el lenguaje". Es un poco complejo quizás explicar esto de los discursos pero antes de introducir en que afecta esto a los adolescentes voy a detenerme brevemente. Lacan, en este seminario del Reverso del psicoanálisis, plantea que existen cinco discursos. Cinco formas de lazo social. Están el discurso del amo, el discurso de la histeria, el discurso universitario,el discurso analítico y el discurso capitalista. Resumiendo quizás en exceso estos discursos plantean un esquema de cuatro elementos en las que se reparten cuatro tareas como vehiculadoras del lazo social. Estas son: el agente, el Otro, la verdad y la producción. Las diferentes combinaciones entre el sujeto dividido, el significante amo, el saber y el plus de goce darán los diferentes discursos. Para que se entienda. El lazo social entre los humanos se reparte entre el valor y las relaciones que tienen entre si la bandera o el emblema, el vicio, el conocimiento y el hecho de saber que no sabemos. Por ejemplo el discurso del amo es esa forma de lazo social en la cual hay una bandera, un rasgo, un líder que aglutina como agente, la producción de saber, la regulación del goce y la división subjetiva. El amo produce un saber que sepulta el goce y al que se dirige la división subjetiva. Es por ejemplo Rajoy dando un speech y todos organizando su ser para acomodarse a esto. Más claramente es el año 40 con el ascenso de Hitler. En el discurso de la histeria, el sujeto histérico se presenta ante el amo como dividido y le obliga a generar un saber, si bien el goce esta sepultado por esta división subjetiva que representa la histeria. Es esa mujer que escribe un libro para reivindicar su fibromialgia. Una enfermedad nueva única e incognoscible. En el discurso universitario el saber es el amo que busca el goce bajo el cual, en el fondo, esta la división. Es Punset preguntando a un físico de Massachusets donde está el área cerebral de la verdad. Delirante. En el discurso analítico el psicoanalista se postula como un goce ignoto que pregunta a la división subjetiva por un saber que está oculto. Para entender esto vean Y todo lo demás de Woody Allen. Por último Lacan habla del discurso capitalista. Este discurso representa una novedad respecto a los otros discursos. Estos discurso de los que he intentado hacer un esbozo rápido producen un lazo social. Todo se cuece entre el agente y el Otro. Están en continua producción porque siempre hay un punto de ruptura. Todos estos discursos nos obligan continuamente a re-inventarnos. Digamos que están vivos en lo social. Aún maltrechos funcionan. Es algo que nunca se cierra. El amo nunca funciona del todo, la histérica nunca tiene lo mismo, la universidad agoniza desde siempre y el psicoanálisis lleva muriendo 100 años. Fantástico. Ahí estamos entretenidos. Tenemos motivos para querernos y odiarnos. Pero el discurso capitalista es otra cosa. Nos entretiene pero no nos sostiene. El discurso capitalista no sostiene lazo alguno entre los seres hablantes, sólo escribe la relación de cada sujeto con el objeto de plusvalía. En el discurso no hay punto de ruptura. Uno puede ser agente productor, degustador de objetos, saberes e incluso un objeto en si consumible. Citando de nuevo a Collete Soler ya en 1972 Lacan advertía que el discurso capitalista deshacía el vínculo social y dejaba a cada uno enfrentado con el objeto plusvalía. Esto produce varios efectos. Por un lado la precariedad. La precariedad de los vínculos, de la familia de la pareja, del empleo. Por otro lado el aumento de sensación de falta de sentido. De ahí la proliferación de fuentes de saber y destino tipo religiones, psicólogos , psiquiatras, Punset y, porque no decirlo psicoanalistas. Los psicoanalistas vivimos de la falta de sentido. Lo decía Freud. Cuando un sujeto se interroga por le sentido de su vida, este sujeto está enfermo. Para finalizar con las consecuencias del discurso capitalista. Este tipo de vínculos precarios y sin sentido obligan al sujeto a un individualismo, como dice Collete Soler, forzado. Cada uno encerrado en casa con su gadget que le ha de proveer de placer y satisfacción suficiente como para no necesitar un otro. Bien este es el escenario donde a día de hoy un adolescente tiene que forjar su maldita personalidad. Claro. Es digamos, problemático, cuando menos. Intentar ser en medio de un lazo que no tiene referentes. Además el discurso capitalista produce otro efecto imaginario. Que es tener al adolescente como el arquetipo de amo del goce. Para el capitalismo el adolescente es la perfección. Es joven, consume de todo, todo le puede interesar, no tiene responsabilidades y su cuerpo es bello y apetecible. Es lo que todo ser debería ser. Manipulable, consumible y consumidor. Sin un deseo claro, sin objetivos, hedónico y porque no, solitario. Esto paradójicamente puede ser una pesada carga para el adolescente. Digamos que casi está obligado a ser imbécil, voluble y epicúreo. Aunque tenga un deseo fuerte por algo o una voluntad en algún sentido. Da igual, está en un momento en que puede disfrutar de la falta de sentido. De hecho ha de hacerlo. Es en el adolescente donde el imperativo superyoico de Goza toma un sentido literal. Son, resumiendo, víctimas de ser lo mejor. Carecen de una bandera aglutinadora que provea de sentido. Así como antiguamente había hermandades, fraternidades, gremios, equipos ahora hay solo hermandades de goce. Los sujetos dentro del discurso capitalista se reúnen con la excusa de algún consumo de un objeto. Menos da una piedra es verdad, pero el lazo que se establece, en muchas ocasiones, está exclusivamente cernido al hecho de poseer o gozar del objeto en cuestión. Es casi como una secta pero de cínicos. Me contaba un paciente adolescente que su mejor amigo lo es porque juegan al mismo juego en red desde hace años. Bien. Y, ¿qué salidas buscan los adolescentes ? y ¿cómo se defienden de este abuso del discurso? Pues por un lado están las tan cacareadas redes sociales. Internet y las redes sociales han permitido una forma de lazo que, aunque sujeta a los imperativos del discurso capitalista, permite el establecimiento de cierto vínculo. Y no sólo un vínculo adolescente cerrado al goce del objeto, sino un circuito donde entran en contacto con otros sujetos, otros saberes, y otras tradiciones. Es un circuito donde pueden acceder al discurso del amo, el histérico, el analítico y el universitario. Son plataformas donde se establecen vínculos en los que circula algún tipo de gratuidad en el sentido capitalista del término. De hecho la gran reivindicación de los usuarios de inherente es la gratuidad. Aislados y encerrado en un mundo de compra-venta la red supone un espacio para un posible amor. Un posible no se sabe, un posible punto de ruptura con el discurso capitalista. Por otro lado están los padres. Estos si que están fastidiados. Los padres estan en mayor o menor subsumidos en este discurso. No es algo opcional. No se puede cambiar. Para preparar esta conferencia me estuve leyendo manuales de como tratar a tus hijos. Creanme hay muchos. Las librerías están plagadas de libritos psicopedagógicos, manuales de instrucciones y guías sobre como tratar a los hijos y especialmente a los adolescentes. Hay uno que me ha llamado la atención poderosamente que se llama Adolescentes. Manual de instrucciones de Fernando Alberca. Famoso autor de Todos los niños pueden ser Einstein. Este es el perfil para que se hagan una idea. El libro está estructurado en diferentes capítulos con los típicos problemas de relación entre padres y adolescentes. Los títulos de los capítulos son de este orden: "Lo que más le importa". "Lo que piensa y siente". "Estoy de tu parte, la actitud de los padres". "Como corregirle". "Como subir su autoestima" etc…. Bien cada capítulo, tras una breve explicación acaba con una lista de consejos y otra lista de cosas a evitar. Les voy a leer algunos de los consejos: Para potenciar sus capacidades: -Tener libros en casa. - Hacer sopas de letras -Hacer esquemas con él antes de estudiar - Emplear el mayor número de palabras posibles al hablar - Componer figuras en un Tangram. (?) Para motivarle: - Alabar cinco buenos actos o cualidades antes de corregirle uno - Alabará sin reservas - Estar en silencio cuando no se sepa que decir. - Encajar con humildad las críticas acertadas del hijo. - Preveer imaginar cualquier situación que se tema antes de que se dé. Para que no les sorprenda. Al hilo de la autoestima: - Ponerse en su lugar -Alentarle -Apoyarle. Cuidarle. Consolarle - Prestarle ayuda. - Estar cerca de él. Y el mejor, al hilo de las nuevas tecnologías: - Probar a superar una mañana o una tarde sin el móvil o smartphone. Si se logra, intentarlo durante un día. - Retrasar la dependencia del móvil personal, retrasando la edad del primer móvil. Bueno así todo el libro. Personalmente me parece atómico. La cuestión no es tanto esto de los consejos, muchos parecen casi cosas de sentido común o casi razonables. La cuestión es el discurso del que da cuenta este texto. Absolutamente inconsciente y bienintencionado se aboga por la idea de una adolescencia del déficit, de la enfermedad y coloca a los padres en una solución absolutamente servil de cara a los adolescentes. Insisto seguramente muchos de estos consejos pueden ser de utilidad en el trato de un padre con un adolescente, especialmente si para el padre supone un problema el hablar con su hijo, pero lo que lee inconscientemente un adolescente es: mi padre hace cosas que no son habituales. Mi padre lee libros para tratarme. Mi padre de repente quiere jugar al Tangram. Soy lo más importante. Todo gira en torno a mi. Osea no tengo falta ninguna. Consecuencia angustia. Por lo tanto es un libro para apaciguar la angustia de los padres pero que paradójicamente puede generar más angustia en el adolescente. Por supuesto hay más maneras de tratar a un adolescente. Y no se crean es algo que se ha planteado mil y una veces a lo largo de la historia. Les voy a leer algunas de las ideas que Montaigne, en sus Ensayos, planteaba como imprescindibles para la crianza de un hijo. Estamos hablado de 1580 y no resultan para nada descabelladas. - Gustaríame que se procurase para su hijo un buen profesor que tuviese la cabeza antes bien hecha que bien atestada. porque , aunque se requieren las dos cosas, mas valen las buenas costumbres y el buen entendimiento que la ciencia. - No tome por principios los de Aristóteles, como no tomará los de los estoicos o epicúreos, sino propongalé esa diversidad de juicio y que el alumno elija, si puede, y quédese en duda si no. - Es opinión aceptada por todos que no conviene educar a un niño en el regazo de sus padres, porque el natural amor paternal enternece y relaja en exceso incluso a los progenitores más discretos. -Hágasele entender que condensar la falta que hay en su discurso, aunque sólo lo perciba él, es cosa de seso y sinceridad, que deben ser las partes principales que él busque. -El verdadero espejo de nuestros discursos es la marcha de nuestras vidas. Salvando la distancia de cinco siglos yo, personalmente, me quedo con Montaigne. Pero bueno, y para terminar, como hablo en calidad de clínico y no de crítico literario voy a hablar someramente sobre como se ve a los adolescentes desde la clínica. En este caso hay también dos maneras. Por un lado está la del manual de instrucciones que es la psiquiatría más oficial y por otro lado está la de Montaigne que es, quizás, más cercana al psicoanálisis. Para la psiquiatría las conductas de los adolescentes son en muchas ocasiones susceptibles de ser patologías. Sobretodo cuando los padres así lo viven. No es infrecuente escuchar la demanda de unos padres angustiados porque su hijo hace cosas que antes no hacía y luego escuchar a su hijo adolescente absolutamente normal diciendo mis padres no entienden nada. El problema es que últimamente muchos psiquiatras ya no interpretan. Recogen fenómenos los etiquetan y los medican. Si un adolescente dice "a veces me quiero morir" o "estoy supertriste" los padres se deslizan entre la angustia hacia una posición de yo no sé y terminan pidiendo ayuda a un psiquiatra ante la incapacidad para sostener la posición de yo sé. El psiquiatra escucha toma al pie de la letra y medica en consecuencia. El resultado es en muchas ocasiones yatrogénico. Especialmente si el adolescente en cuestión consume tóxicos. Ahí la vivencia de unos padres de ser malos padres de perder a su hijo, de los peligros de la droga etc… convierten la consulta en un "déle algo para que no sea así". Evidentemente no todos los psiquiatras medican bajo este frágil criterio pero es un hecho que la psiquiatría ante el hecho adolescente se ha convertido en un taller experimental de psicofarmacología. Para que se hagan una idea: el otro día acudí a dar una charla a Lanzarote y allí escuché a Antonio Olives, un psicólogo de Santiago. Antonio es un tipo muy riguroso que analiza todos los estudios y ensayos que se publican sobre medicación. Nos explicó que por ejemplo que en Texas, el 20% de la población adolescente está medicada. A menudo poli-medicada. Yo no conozco ninguna enfermedad mental que afecte a un 1/5 de la población. De hecho no hay ninguna enfermadas que afecte a 1/5 de la población. Salvo la tontería quizás. Por tanto la prevalencia parece que tiene que ver con el discurso. Con la incapacidad para vehicular la queja y el malestar adolescente de otra manera. Evidentemente hay otras maneras de dar una salida a los adolescentes. Una otra manera es el psicoanálisis. El psicoanálisis a este nivel se alía muy bien con los adolescentes porque los dos tiene un carácter subversivo. El psicoanálisis ofrece simplemente la posibilidad de escuchar lo único, lo singular. Y el adolescente si algo necesita es encontrar la singularidad. Un lugar donde poder armar un discurso sobre si mismo. Un espacio donde poder hacer orgullo de su síntoma y no dejarse comerciar por el discurso. Bueno, para terminar voy a leer unas líneas del libro Adolescencias porvenir de Fernando M. Adúriz, que resumen muy bien las dos posiciones clínicas a la hora de tratar con un adolescente: Hay dos maneras de enfocar la cura del adolescente: poniendo el acento sobre la identificación, siempre demasiado frágil del adolescente o poniendo el acento sobre el deseo. En la actualidad, el discurso contemporáneo consiste sobre todo en decir: “Reforzad sobre todo vuestra identificación”. Ser adulto es haber acabado la formación de este ego fuerte. A partir del momento en el que el sujeto está siempre inacabado, presentará necesariamente un trastorno de la identidad. En efecto, el yo fuerte exigido por la sociedad es un yo susceptible de tener una identidad cambiante. En consecuencia, desde fuera se persuade al sujeto para que se adhiera a tal o cual identidad, lo que le desangustia tanto como el carácter inestable de esta identidad restaura la angustia...O bien se elige la identificación o bien el valor de la desidentificación y del deseo».

miércoles, 22 de agosto de 2012

Las vacaciones

Antes de tomarse unas vacaciones uno se pasa un tiempo soñándolas. Las paladea en una orgía onírica constante, imaginando las miles de tropelías gozosas que va a cometer o los miles de momentos de paz y relax que va a degustar. Luego el momento ocioso se hace acto y te pasas unos días exhibiendo tu liberación y abandonandote a tus más nimias apetencias. Pero siempre hay un día que se cuela con un extraño tufo de normalidad y con la apariencia de un día cualquiera. Es un día en el que sientes la primera vivencia de rutina. Luego algo pasa, una visita, un malestar, un dolor o una mala película y esa primera sensación de rutina se crece con la actualización de las miserias de la vida cotidiana. Se filtra alguna queja seguida de desesperanza y de repente tus fantasmas, tus horrores, esos de los que crees que te vas a librar en vacaciones, se instalan en el chiringuito firmemente adheridos a tu alegría. Te das cuenta de que los fantasmas van en la maleta. Impávido te entregas a lo de siempre. Al rato dices, "no, no puede ser". Reflexionas y te das cuenta de que el día que consigas modificar tu contexto a tu gusto y lo adaptes a tu deseo no necesitarás vacaciones. PD. Más prosaicamente convengamos que me he fastidiado la rodilla en una refriega veraniega y de ahí esta efímera disquisición.

jueves, 19 de julio de 2012

Los amigos

Hace poco me han contado diferentes personas lo importante que fue tal o cual episodio donde perdieron a los amigos. Cuentan que fueron perdidas que tenían que ser. Perdidas porque la vida de cada uno iba por otros derroteros o porque se daban contradicciones imposibles de sostener. Perdieron a veces al grupo o a amigos concretos muy particulares. Relatan estas experiencias como momentos que todos siempre asumimos como muy normales. Cosas de la vida que explicamos desde el discurso habitual de: lo importante es el trabajo, la pareja y la familia. El caso es que rascando, asociando en análisis, muchos de estas pérdidas dejan una huella indeleble que funciona como un duelo del que no se habla pero que reaparece como síntoma en las siguientes relaciones sociales. Persisten de forma inconsciente esos amigos como unos interlocutores mudos frente a los cuales te cuentas las cosas y actúas en consecuencia. Eso sí, este diálogo va acompañado de la problemática de que estos ya no están, y con el correlato de que todo se complica porque eres incapaz de aceptar lo nuevo social que te circunda, en el sentido de que no es lo que tenías. A veces incluso decimos que es mucho menos traumático la perdida del abuelo o un cambio de trabajo obligado que estas reprimidas pérdidas. Pero, ¿por qué se reprime? Evidentemente la represión tiene que ver con el afecto que el hecho convoca pero hay que decir que la represión siempre se hace efectiva para cumplir con el discurso imperante. Es indefectiblemente un efecto del yo y del discurso donde este se instala. El discurso imperante no es otro que esa musiquilla que nos aparece en cualquier anuncio de coches o de bebidas refrescantes. Ese ronroneo de fondo que te está diciendo siempre: Tu eres uno, tu eres grande y tu sólo puedes gozar de todo lo que quieras. Tu modo de gozar lo eliges tu, el resto Just do it. Pero claro. No es así, si de algo precisamos es de un amigo. Alguien con quien compartir tus fantasmas y al que contarle tus cosas. Hasta Freud se carteó durante años con Fliess para ser capaz de enfrentar, ante el gran público, lo talentoso de sus ideas. Se trata, a pesar del imperativo autista desolador actual, de vivir la amistad como un espejo curvado que atempere tus goces y tus cobardías y que te permita un pequeño descanso en esa soledad tan fecundamente poblada de todo lo que te dicen.

miércoles, 18 de julio de 2012

Las rupturas

Las rupturas sentimentales son una de las patologías psíquicas más extendidas en Occidente en los últimos 20 años. No es infrecuente encontrar siguiendo este señuelo toda una suerte de intentos de suicidio, distimias, disociaciones y cuadros obsesivos cuando no episodios psicóticos y descomepnsaciones maníacas. Y es que cuando el mundo se torna hostil,vacío y el otro parece un ente sin alma que gobierna nuestra vida desde una torre de marfil en la que no se atisba el fin, sólo te que da el amor. El amor como nuestra Bamba Negra. La que venga al mundo, la que ofrece una esperanza al horror. Pero si La Bamba muere, sólo queda el terror y Tarantino azuzando el fuego.

miércoles, 27 de junio de 2012

Radio Nikosia y El Asesinato de la Cosa

Aunque mi blog ande mortecino, triste y alicaído en desgracia, esta cuestión merece un poco de difusión. Saludos "Desde hace unos días sabemos que la emisión de Contrabanda por la FM está en peligro. Desde la Subdireción General de Ordenación del Espacio de Comunicación Audiovisual de la Generalitat de Cataluña nos llegó la orden de cierre del centro emisor del Turó de Rovira, donde se encuentra la antena de la radio. Se trata de un plan integral que pretende regular las emisiones que se hacen desde el Carmelo, sin tener en cuenta la particularidad de las radios libres y no-comerciales, sobre las cuales no hay ninguna legislación específica (la ley 22/2005 del 29 diciembre, Llei Audiovisual de Catalunya, contempla la existencia de radios sin ánimo de lucro pero no concreta el acceso a licencias). Seguir emitiendo desde el Turó, superado un plazo de 20 días desde el aviso, nos supondría la imposición de una multa de más de 100.000 euros por parte de la Administración. Si esta amenaza se cumpliera, podría suponer que en muchos barrios de Barcelona no llegue la señal de ninguna radio libre, ya que se suma a las interferencias que Mola FM provoca al 96.6 de Radio Bronka y Radio Pica desde hace casi dos años y Rock'n'Gol a Radio Línea IV al 103.9. Desde sus inicios hace más de 30 años, las radios libres catalanas han vivido cierres , sanciones de todo tipo, desplazamientos forzados del dial e interferencias tanto por parte de emisoras comerciales piratas como por emisoras legales, que emiten con una potencia mayor a la permitida. Esta es una nueva ofensiva contra las radios libres y medios alternativos en el contexto político actual de recortes sociales, económicos y de derechos. La onda represiva contra las movilizaciones que se le oponen, la falta de comunicación y transparencia desde las altas esferas y el silenciamiento de los únicos canales no dependientes del juego político y del mercado, forman parte de una misma estrategia. Contrabanda FM, con su funcionamiento asambleario y autogestionado, sin subvenciones, publicidad ni patrocinios, da voz a proyectos sociales y culturales y difunde problemáticas que no tienen cobertura en los medios convencionales. En este momento participan una treintena de programas que difunden temáticas y realidades diversas, con una pluralidad de perspectivas que contrasta con la estructura monolítica de la comunicación de masas. No podemos renunciar a emitir por el dial 91.4 de la FM. Y por eso, pedimos el apoyo de todos los colectivos, entidades y personas que han participado en las emisiones de Contrabanda FM; de todas aquellas que nos escucháis desde hace tiempo; de las que nos han descubierto hace poco y de las que aún no nos conocéis. Contrabanda FM es de todas y no nos harán callar."

lunes, 23 de abril de 2012

Cuestiones de técnica

El otro día un compañero médico me contaba que, con la crisis, algunos colegas habían decidido hacer otra residencia. Es la salida más segura al acabar la residencia dada la falta de trabajo, decían. Me contaba sobre una colega neumóloga que tras dos años de contratos precarios se planteaba hacer psiquiatría. No quería otra especialidad médica y no quería nada quirúrgico. Así que andaba entre radiología, análisis clínicos y psiquiatría. Que son especialidades muy afines con una especificidad y troncalidad común muy marcada. No es que yo crea en el concepto vocación como una especie de totem sólido de cuadratura perfecta tipo el monolito de Odisea 2001, pero me parece que de ver placas a tratar con personas suicidas (p.ej) hay un trecho. Evidentemente uno puede ver a la psiquiatría como una especialidad médica pura en la cual diagnosticas y tratas. De hecho, aunque los diagnósticos psiquiátricos están más que nunca en tela de juicio, un psiquiatra no deja de ser un clínico. Pero un clínico que, en su formación está llamado a adquirir unos conocimientos técnicos concretos. Estos conocimientos son la psicopatología, la semiología y la historia de la clínica. Imprescindibles a la hora de justificar nuestras actos médicos y de entendernos entre nosotros. Pero también hay que adquirir otros conocimientos. Está el saber sobre la interacción con el paciente, algo clave en nuestra especialidad. La exploración, la anamnesis, en definitiva la propedeutica psiquiátrica es algo que atañe al ser del psiquiatra y a sus habilidades personales. El como, el cuando y la manera de preguntar y estar con una persona que demanda atención psiquiátrica marca el rumbo del dignóstico y del tratamiento. Personalmente creo es lo más dífícil de aprender y de evaluar. Dice Miller que los analistas son gente que ha de tener cierta flexibilidad ante el deseo del otro. Los psiquiatras en mi opinión han de tener algo de esto también. Han de ser capaces de encarnar posiciones personales opuestas en función de quién esta delante, porque no se trata, en la consulta psiquiátrica, de salvaguardar nuestra identidad ni nuestro yo sino mas bien de atender a la fragmentación o vacilación de la identidad del otro. Para aprender esto sólo conozco dos maneras: por un lado ver miles de pacientes, es decir, proponerse en la residencia el aprendizaje por inmersión. Prestarse a estar delante de un sinfin de situaciones de consulta. Atender todo lo que venga e intentar manejarse en esa maraña asistencial. Digamos que es como antiespecializarse. Sería el reverso de lo habitual que es "yo sólo bipolares" o " a mi lo que me mola son los trastornos de personalidad". Y por otro lado ser paciente. es decir someterse a algún tipo de terapia (yo prefiero psiconalítica evidentemente) para poder atisbar de alguna manera esta fragilidad de la identidad y no entorpecer la cura de los pacientes con los fantasmas personales y las necesidades propias de sentido. Este camino, aunque apasionante no es como ser radiólogo. En este caso lo técnico atañe al médico y el hecho de reprimirlo y denostarlo le convierte en un mal profesional.

viernes, 13 de abril de 2012

Psicologia

El nombre de esta disciplina fue creado en el siglo XVI por el humanista alemán Philipp Melanchthon (1497-1560), tomando el radical griego psykho- 'alma', proveniente de psykhé 'soplo de vida', 'aliento', y el sufijo -logía 'ciencia', 'disciplina', 'tratado', formado a partir de logos 'palabra'.
Melanchthon se refería a un cierto "estudio del alma", pero el sentido actual de este vocablo como "estudio del funcionamiento de la mente humana" o, para algunas escuelas, "del comportamiento humano", aparece a partir del siglo XVIII, aunque los pensadores de esa época opusieron al comienzo una enconada resistencia a la aceptación de la psicología como ciencia.
La psicología comenzó a ser aceptada en el ámbito científico en forma más amplia a partir del segundo cuarto del siglo XIX, con el desarrollo del conductismo, principalmente en los Estados Unidos, y con los trabajos médicos sobre la histeria que se llevaron a cabo en Europa y que desembocaron en el surgimiento del psicoanálisis.




Fueron los médicos franceses del hospital de la Salpetrière, de París, quienes crearon en 1842 el término psychiatrie, del cual se derivaron el inglés psychiatry, el alemán Psychiatrie, el italiano psichiatria y el español psiquiatría, para denominar la parte de la medicina que trata de las enfermedades mentales. La palabra se formó mediante la ya mencionada psykhé unida a iatréia 'tratamiento', derivada de iatrós 'médico'.
La Academia Española decidió, en la edición de su diccionario de 1956, que 'psicología' y las voces afines se debería escribir sin la p etimológica inicial, que corresponde a la letra griega psi, pero tal decisión no fue seguido por autores de obras de psicología, psiquiatría y ciencias sociales, quienes mantienen la p inicial. Una preferencia abrumadora por la permanencia de la p se verifica en el propio corpus de la Academia, de donde se supone que la docta casa extrae los datos para su diccionario.




Extraido de La Palabra del Dia

viernes, 30 de marzo de 2012

Sino no nimios.

Hay ciertas cosas en la lengua que muestran una marcada profusión de sinonimos. Esto especialmente sucede con las cosas importantes. Por ejemplo con los genitales. Polla, picha, pene, miembro, tranca, verga , cimbrel y mi pequeño gran capitán dan buena cuenta de esto. Curiosamente con la locura también sucede. Estar como unas maracas, tarado, jamado, pillado, trastornado, loco, como una cabra,ido, psicótico, alucinado, como una regadera, como un caldero, que te patina la neurona, que no carburas,que se te va la pinza, que se te va la olla o que no hay nadie al volante son también buenos ejemplos. Y es que la locura y la sexualidad son cosas importantes. Y algo más que importantes. La locura y la sexuación son los límites de la propia lengua, son esos conceptos donde toda deficinión se queda corta y donde se abre un gran agujero para lo desconocido, lo imposible y para el invento personal.

jueves, 29 de marzo de 2012

Zizek, los hermanos Marx y el psicoanálisis.

Cositas que aparecen por la red. Cuando menos curioso.


miércoles, 28 de marzo de 2012

jueves, 15 de marzo de 2012

El amor

Hoy escuché, como tantas otras veces, la consabida frasecica "el amor es un rollo cerebral". Algo así como que el amor es todo hormonas y serotonina etc. En estos tiempos se suele decir, en las consultas y en la calle, este tipo de frases para ningunear los poderes del amor. Algunos comparan el amor a veces con la cocaina, otros lo comparan con un "subidon" o como " estar en un parque de atracciones". Hay algo despectivo en estos dichos. Se asoma un esfuerzo por quitarle importancia, por estar al margen, por no depender del amor. Los psicoanalistas, a remolque como siempre del discurso, basan su dispositivo en la transferencia. Un transferencia que definen como el amor. Curiosamente vivimos en un tecnomundo donde todo debe ser explicado desde la evidencia y donde para que algo sea real ha de ser cuantificado en hormonas, neurotransmisores, interaccciones neurales y un kilo de estadística. La paradoja es que, ahora que todo el mundo sabe que el amor es algo químico, de repente el amor es una mierda. Por tanto podemos presuponer que lo fantástico del amor no es el amor en si sino lo que representa. Y lo que representa no es otra cosa que la posibilidad de ser único, de estar enganchado a algo, de no ser solo tu propia miseria, de estar en. Y el amor entonces aparece en la transferencia, en tus comments del blog,en unos amigos, en tu chica, en tus estudios sobre la serotonina o en tu equipo de futbol preferido. En todo aquello que no te deje solo con tu autísitica visión de un mundo a veces inconcialiable con el ruido que suena detrás de tus ojos.

domingo, 4 de marzo de 2012

Los finales

He estado este fin de semana en la XII Conversación Clínica de la ELP en Barcelona. Osease 200 personas, o mas, escuchando a varios psicoanalistas hablando de como acaban las personas sus psicoanálisis. Hubo de todo como suele ser en este tipo de eventos. Pero remarcaré dos extremos. Por un lado una mujer Analista de la Escuela que con una honestidad imparable dio cuenta de su propia experiencia psicoanalítica. De como había pasado diez años de supuesto análisis finalizado con un ligero, podríamos decir "cabreo con la vida". Lo que ella denominaba como algo que no estaba resuelto. Valientemente en algún punto de todo esto fue capaz de darse cuenta, rectificar y volver al psicoanálisis para decir "oye esto era mentira". Mentira en el sentido de que le pesaban todavía algunas verdades familiares. Sinceramente me pareció sobrecogedor.

Por otro lado otro analista habló de un caso que, a mi entender, no era más que una persona normal con problemas normales de la vida. Un sujeto moderno como explicó. Una persona que fue a un analista con cierto desasiego, resolvió y luego se fue. No hubo psicoanálisis ni nada parecido. Muchos de los psiquiatras allí presentes reconocíamos ahí al 80% de las demandas que habitualmente asistimos. Para mi sorpresa otros vieron una psicosis encubierta (ya no se dice ordinaria) y algunos otros delirios más. Posiblemente a nivel estructural podría ser cualquier cosa, lo que estaba claro es que los psicoanalistas por fin ya atienden simplemente a gente que quiere hablar y punto.

En general estuvo bien. Siempre uno va a estas cosas con muchas expectativas y luego te quedas un poco perplejo. Según te separas del evento lo vas recordando con más gusto. Y además, por supuesto (y es lo mas importante), ves a los viejo amigos, te enseñan la ciudad, conoces gente nueva y te tomas unas cañas mientras tu chavala te susurra tiernamente al oido que somos todos una panda de freakies de cojones. Y no le falta razón.



PD Por lo menos he vuelto al blog.

viernes, 27 de enero de 2012

El odio

Se dice que hay tres pasiones que dominan el mundo. Estas son el amor, el odio y la ignorancia. La verdad es que no saber es lógico que sea una pasión porque cuanto más sabes más se complica todo y muchas veces es dichoso el que tiene solo dos cosas en su vida (eso si, no se las puedes quitar). Por otro lado, el amor y el odio son consustanciales al hombre desde su más temprana infancia. Pero ambas tiene algo que las diferencia de la ignorancia. Son hermanas. Un pequeño hilo de seda las mantiene unidas de tal forma que nunca se separan. Nunca odiamos tanto como a los que queremos, si te deja tu novia, si te putea tu hermano los niveles de odio van a ser directamente proporcionales a todo el amor que les profesas. Pasa lo mismo con las figuras de relevancia tipo cantantes, políticos y Mourinho. Gente que no pasa desapercibida y que representa tus ideales o sus opuestos. Gente que tiene algo que es importante. Para amarlo o para odiarlo, pero algo tuyo. Un pedacito de tu historia que de repente te revuelve para amar o para odiar. Y todos tenemos a alguien en nuestra vida al que soñarlo como un Mourinho como un Che Guevara o un David Bowie.

Por eso Lacan hablaba del odioenamoramiento.Y es que realmente a menudo en la clínica, lo único que puedes sacar en claro de una historia de odio que te cuenta alguien es que, el odiado tiene algo que es importante para el odiador. Sea un gesto, la nariz, una manera de andar, una posición, una cuenta bancaria, un perro, una actitud, un peinado o un escudo familiar.

domingo, 15 de enero de 2012

Las miradas

Hace años hubo una época en la que intenté que mi padre fuese a ver a un psicoanalista porque estaba sufriendo y nos estaba haciendo sufrir a todos. No lo conseguí. Años después el murió. Su muerte tuvo en cierta forma que ver con ese problema que me hacía a mi insistirle en que pidiese ayuda. El caso es que en el transcurso de la discusión mi padre que no creía en nadie a ese nivel me dijo "si yo voy a un psicólogo o psiquiatra de esos le voy a mirar a los ojos y no me va aguantar la mirada". Yo me quedé duro. Y es que años antes en mi primera consulta con el que fue mi psicoanalista yo hice la misma jaimitada. Y mi analista aguantó el reto y entendió que tenía cierta trascendencia prestarse al reto. Al final de la consulta el que bajó la vista fui yo. Y ahi se inició una transferencia que duró mas de 12 años. A veces es tan simple como una mirada, un gesto o una palabra adecuada. Algo que conmueva lo pulsional para dar a alguien el lugar del que sabe. El resto de la experiencia del análisis es aceptar que el no sabe y de que nadie sabe.




La cuestión es que el otro dia me hicieron la misma. Y salí airoso del envite. Y son este tipo de cosas las que no se aprenden en una master ni en un libro. Son fruto de la única cosa que hace diferente al psicoanálisis y es la obligación de ser analizante antes que analista.

lunes, 9 de enero de 2012

Insight

Viendo esta entrada de insight de la maravillosa Neuriwoman. Me he dado cuenta de que es otro de esos fenómenos inconscientes de la vida cotidiana y al que nos referimos de muchas maneras. Ya nadie dice hice insight excepto los psicoanalistas freudianos ortodoxos. La gente dice cosas como "de repente me cai de la burra" o "lo pillé". Los argentinos dicen "me cayo la ficha de golpe". Los lacanianos hablan de desplazamiento significante o de un desvelamiento pero no se fian. Cuando un psicoanalista lacaniano acierta con una interpretación esto siempre es a toro pasado y solo lo vemos por los efectos. Incluso Freud no gustaba mucho de este término como cuentan aquí.

El caso es que el otro dia hice lo contrario. Hice un outsight. Deje de darme cuenta del pais en el que vivo y del estado de la psiquiatría. De repente por un rato no me di cuenta de todo el embrollo en el que vivimos. Y fue un placer. Ahora tengo que hacerlo de forma sistemática y no va a haber quien me aguante. Feliz año queridos blomigos.